La humildad como forma de asumir la responsabilidad de su vida, el entender que ninguna circunstancia en nuestra vida cambiará sino no asumimos esa responsabilidad, el saber que hemos cometido errores, que muchas veces hemos dicho y hecho cosas que hacen daño, que lastiman a otros, y casi siempre, es a los que mas queremos.

Ser humildes nos permite bajar la cabeza, asumir que no nos la sabemos todas, que somos imperfectos, y que cada situación en la que estamos involucrados, somos nosotros mismos los autores de esa, y como tal debemos asumir la responsabilidad de ello.

No basta con pedir perdón por un error, es necesario tomar acción siempre desde la humildad de reconocer que no se, que me equivoqué, que puedo y debo mejorar, debemos actuar, y ser consistentes en ese camino, que no es fácil, que cuesta mucho porque salimos de nuestra zona de confort, nos movemos en terrenos movedizos, y eso no le gusta a nuestro cerebro, sobre todo al hemisferio izquierdo, al analítico, al ordenado, y cuadrado.

Aquí adquiere una enorme importancia el que tomemos conciencia de que somos nosotros los únicos y directos responsables de la creación de nuestro futuro, que no podemos permitir que nuestro pasado, que solo nos condiciona, nos defina, somos nosotros los que con nuestras acciones creamos el futuro.

Cómo lo hacemos?, básicamente creyendo que es así, la mente muchas veces, en su naturaleza haragana, no nos deja salir de un estado que podríamos calificar de sueño, es decir, que hay mucha gente en la vida que la puede pasar de principio a fin, dormida, lo que algunos llaman en piloto automático, van por la vida, desconectados, muchas veces anclados al pasado, o preocupados por el futuro.

Debemos parar de pensar tanto, ya que la capacidad de la mente en ese sentido nos puede llevar a la locura, la vida es lo que nos pasa mientras estamos metidos en nuestra cabeza, debemos dejar de pensar tanto, y vivir mas, dejar de soñar, y actuar, dejar de lamentar y cambiar, actuar, actuar, hacer, hacer, dejar de vivir como reyes, y empezar a vivir como peones, es decir, cuando se tiene mucho tiempo para pensar, es que no tienes mucho que hacer, llevas una vida principesca, pero cuando tienes necesidades, hambre, responsabilidades, compromisos, debes moverte, hacer cosas.

Es como si de repente tuvieras al frente a un león, que te quiere de cena, en ese momento que haces, un análisis profundo, una tesis, de por qué el león te quiere comer, o simplemente te conectas con tu ser, con tu esencia, de inmediato, sin pensar y actúas, corres, saltas, gritas, haces algo, no te quedas pensando.

Pero como dejamos de pensar, es eso posible?

La respuesta es si, se puede, y debemos hacerlo, la manera más fácil de hacerlo es por medio de algunas técnicas de respiración profunda, y de manera consciente, enfocar nuestra atención en cada inhalación, y cada exhalación, en el movimiento del abdomen, al momento de hacerlo, logramos desconectarnos de la mente que nos domina, porque es así, mucha gente cree que la usa la mente, y lo que realmente sucede es que la mente nos usa a nosotros.

Tu mente puede ser tu infierno o tu paraíso, tu decides, es tu vida, es tu responsabilidad.

Categorías: Autoayuda

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